ÁREA BUCAL

Los problemas que afectan a la boca tienen un efecto directo sobre el resto del cuerpo. Abrimos y cerramos la boca, movemos la lengua e ingerimos alimentos, líquidos, … Es una máquina perfecta. Dada la complejidad de este conjunto de articulaciones, es indispensable evaluar escrupulosamente los diferentes componentes anatómicos que participan en ella.  

Cuando existe una función alterada en el proceso de respiración, masticación y/o deglución (acto de tragar) toda la estructura esquelética puede verse alterada. Con una función alterada nos referimos, entre otras, a respirar por la boca de forma continuada o a adelantar la lengua a la hora de tragar. Esto provoca que la oclusión (cómo colocamos los dientes al cerrar la boca) sea inadecuada o que el paladar se eleve dejando menos espacio para la correcta colocación de los dientes. 

Hay que decir que los problemas de oclusión y deglución, así como los dientes, la mandíbula, la articulación témporo-mandibular, juegan un papel muy importante en la postura corporal, como también la lengua, el hueso hioides y el raquis cervical superior (nos referimos a la primera y segunda vértebra cervical). Si hay un desequilibrio entre estos componentes, es fácil la aparición de síntomas dolorosos como, cervicalgias crónicas, dolor de hombros, cefaleas, vértigos, dolor en las dorsales, lumbares etc. Por lo tanto, un cuadro clínico muy variable en sus manifestaciones y difícil de diagnosticar que a menudo provoca un alto consumo de fármacos anti-inflamatorios y analgésicos.

Masticamos 1200-1300 veces al día, este acto espontáneo provoca una gran solicitación mecánica del aparato oro-bucal y por eso en UNEA lo consideramos tan importante y lo abordamos desde los campos de la osteopatía y la logopedia. 

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