PRIMEROS MESES

Durante el proceso intrauterino de vida maduran, crecen y se desarrollan los diferentes sistemas corporales (nervioso, digestivo, respiratorio, musculo-esquelético, etc.) que permitirán desde el momento del nacimiento las funciones básicas de la vida a través de los distintos reflejos arcaicos que tenemos por pertenecer a la especie humana.  Es por ello que tanto las influencias internas y externas afectarán en la correcta maduración de los sistemas mencionados. 

En UNEA realizamos un abordaje global del recién nacido con la colaboración tanto de la familia como de su entorno, con el objetivo de abordar todas las posibles alteraciones que perturben el buen desarrollo del bebé.  

Creemos en la importancia de la prevención, por lo que aconsejamos realizar un trabajo previo antes y durante del embarazo. A partir del momento del nacimiento, tanto el entorno como el propio individuo que viene de nacer experimentan distintos tipos de cambios. En el núcleo familiar, modifican radicalmente las relaciones y la dinámica familiar o de pareja: cambios en las relaciones fraternales, nuevas identidades (maternidad y paternidad), cambio de roles, establecimiento de jerarquías etc. Puede que todo esto suponga unos cambios que no seamos capaces de gestionar y de adaptarnos; dificultando el desarrollo psicosocial del bebé.  Así pues, concibiendo al bebé como parte de un contexto social primario, es decir, de un sistema base como la familia, es importante desengranar el funcionamiento del sistema, para que así, puedan contemplar las emociones del bebé, permitiendo estar en una óptima posición para ofrecer la ayuda en los momentos difíciles  (con la aparición de la cólera, la tristeza y la frustración) y también estando en una mejor posición para disfrutar junto a ellos y ellas los momentos maravillosos de la alegría y de la felicidad.

El bebé sufre lo que se denomina el primer traumatismo.  Siempre que exista un embarazo con problemas, un parto largo o un parto instrumental existirán disfunciones a nivel craneal, es decir giro de las meninges, solapamientos craneales o bien disminución de tamaño de los agujeros craneales.

  • 12% de los niños solamente poseen un cráneo libre, sin síntomas.
  • 82% de los niños presentan un problema craneal, pero sin síntomas.
  • Entre los niños sin síntomas 39% tienen un occipital libre en su movimiento craneal, 18% tienen una sínfisis esfeno-basilar móvil, libre.
  • En los niños agitados, 95% poseen una lesión del occipital y pueden ser tratados.

La primera acción biológica voluntaria del bebé es la de succionar para poder nutrirse, aquí comienza la lactancia. Este proceso es de vital importancia ya que aporta la nutrición necesaria para vivir, ya sea lactancia natural o lactancia artificial. Además, es importante para el vínculo entre la madre y el recién nacido. En esta etapa es necesario que la madre realice una alimentación adecuada que garantice la hidratación, nutrición y ganancia de peso. En la lactancia natural, el alimento que la madre tome, lo recibirá el bebé.

Es en la lactancia cuando el sistema inmunitario del bebe aprende a desarrollar tolerancia hacia muchos de los microorganismos que habitan en nuestro aparato digestivo. Es por ello, que la correcta alimentación tanto de la madre como del bebé será crucial para evitar que más adelante se produzcan alteraciones como son las enfermedades autoinmunes, las alergias, asmas, psoriasis, etc. 

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